Debatiendo, que es gerundio

gerundiosLlamando repicó con fuerza contra la enorme y vetusta puerta de madera que da paso a la Gran Academia, tal y como se conoce al templo del saber de las letras españolas en el que se reúnen los grandes eruditos, ilustrados y versados conocedores del idioma, quienes dicen y desdicen que se dice o que no se dice (valga tanta redundancia).

Le abrió la puerta un bedel añado y enjuto que puso cara de susto, pues a quien primero vio fue a Comiendo, con su oronda barriga, junto a Mandando, quien llevaba cara de pocos amigos, seguidos del resto de los compañeros que ese día se daban cita en el que iba a ser el Primer Congreso de Gerundios de España. Este encuentro había sido organizado a instancias de la Gran Academia, que había detectado que, de unos años a esta parte, los gerundios campaban a sus anchas e invadían oraciones que no les pertenecían y, algunos, se hacían los chulitos por eso de las modas llegadas de otras lenguas. En pocas palabras, los gerundios se metían donde no les correspondía y había que llamarlos a filas.

Allí estaban, por ejemplo, Trabajando, con cara de agotamiento; Fumando, quien ya estaba en las últimas; Corriendo, quien lucía un aspecto sano y saludable; Durmiendo, quien daba tumbos contra las paredes; Estudiando, con sus libros bajo el brazo; Aprendiendo, quien leía y leía; Esperando, quien no paraba de mirar a todas partes; Amando, quien siempre iba acompañado de Queriendo; Elaborando, quien siempre llevaba tarea entre manos, Conduciendo, quien llegó en su propio coche…, entre todos los gerundios que os podáis imaginar, pues también había venido Imaginando.

Cuando todos hubieron ocupado sus asientos, el director de la Gran Academia se dirigió a ellos y les dijo lo siguiente:

-Estimados amigos, muchas gracias por estar hoy aquí, pues sé que os ha costado llegar desde las distintas regiones del país. Y especial agradecimiento para quienes han venido de Canarias, pues además de estar más lejos, sabemos que allí no les dan tregua.

-¡Bien! –gritó Gritando, quien llegaba directamente de Tenerife. Este fue secundado por Construyendo, quien procedía de Gran Canaria y que, últimamente, había caído en desgracia, pues ya pocas personas le mencionaban.

-Bueno, como iba Diciendo, os hemos reunido porque necesitamos aclararos un par de cuestiones. Primera, y más importante: como bien sabéis, vosotros sois una forma del verbo que indica una acción impersonal y sin tiempo. Dicho de otra manera, que, por ejemplo, nuestro amigo Bebiendo se la pasa borracho todo el día y Hablando, como habéis comprobado, no se calla ni un minuto. Cuando vosotros aparecéis, la acción empieza, pero no se sabe cuando acaba ni quién la realiza, por tanto vuestra presencia en la comunicación escrita y oral es limitada.

-¿Limitada? –protestó Discutiendo -¿Limitada a qué?

-Pues limitada a acciones que indican simultaneidad o causalidad, sola y exclusivamente. El resto de las acciones déjenselas, por favor, a las otras formas verbales, al presente, al pasado o al futuro, que indican en qué tiempo ocurrió la acción. Y si dicha acción es no personal, nosotros lo indicamos con el infinitivo y no con el gerundio.

-¿Por ejemplo? –preguntó Preguntando, quien llevaba todo ese tiempo con la mano alzada.

-Por ejemplo -explicó el director de la Gran Academia, quien empezaba a preguntarse con qué tipo de gerundios se las tenía que ver que no sabían cuál era su lugar- una acción simultánea sería la siguiente: “Se tiró del piso doce, estrellándose contra el suelo”. Y una acción causal sería esta: “El río se desbordó, provocando que las casas se inundaran”. Y ya está.

-¿Entonces, qué pasa conmigo? –dijo Trabajando a quien últimamente llamaban Working, secundado por Entrenando al quien llamaban Couching– Porque muchas, muchas personas dicen cosas como “yo estudié en la universidad de tal y tal, trabajando durante tantos años en tal y tal y formándome en esto y lo de más allá”.

-Bien, Trabajando, ahí tú no pintas nada, pues eso sería que la persona estudió en tal y tal universidad, trabajó durante tantos años en tal sitio y se formó en yo que sé qué, que para eso tenemos nuestras conjugaciones en pasado, presente y futuro. Mientras que si las acciones van en gerundio es como si esa persona siguiera en el mismo trabajo y con la misma formación.

-¡Esto lo provocan ellos! –acusó Conspirando.

-¿Ellos? ¿Quiénes son ellos? –preguntó el director.

-Ellos son –explicó- una secta que lleva años introducida en nuestro país y que intenta colonizar nuestro idioma con sus costumbres y sus formas. Tienen varios nombres, como los Extranjeristas, los Fagocitadores o, el más conocido, los Anglosajones. Ellos traen sus palabras y las propagan a diestro y siniestro entres sus acólitos y seguidores hasta que logran que todo el mundo las utilice. Y si no que se lo digan a Comprando a quien ahora todos le llama Shopping; o a Facturando, quien ha caído en el olvido porque solo se dice Checking. ¿Y qué me dicen del pobre Corriendo?; ya nadie corre como antes, ahora hacen Running. Y así podría seguir y seguir hasta el infinito. Ellos, ellos son los que provocan que nosotros los gerundios ahora estemos en boca de todos –finalizó Conspirando su perorata, mientras todos aplaudían y asentían con la cabeza.

-Tienes razón –recalcó el director-. Pero ya es hora de que sepáis cuál es vuestro sitio y que no acudáis en auxilio de las personas con pocos recursos lingüísticos o que desconocen las normas, por mucha pena que os den, pues si hacéis eso lo único que conseguimos es empobrecer nuestro idioma y, a la larga, perderemos nuestra identidad.

Y todos los gerundios a una se levantaron y aplaudieron las palabras del director, y en una suerte de hermanamiento lingüístico salieron hombro con hombro del salón, y así fue como los gerundios españoles se unieron para decidir que no volverían a ocupar el lugar del presente, del pasado, del futuro o del infinitivo.

Cada gerundio regresó a su lugar de origen y, desde entonces, solo se les ve cuando hay dos acciones simultáneas o dos acciones causales.

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4 pensamientos en “Debatiendo, que es gerundio

    • Gracias Carmen, esa es mi intención, demostrar que la formación no está reñida con el sentido del humor. Quería hablar del uso y del mal uso de los gerundios, pero me apetecía que fuera de una forma original y simpática, y ¡voilá!, me llegó la inspiración y lo escribí.
      Besos y gracias, de nuevo, por leerme.

      • Creo que no tengo ni la mitad de tu experiencia, pero me encanta dar clases y me he dado cuenta que cuando lo haces con sentido del humor, a los alumnos les encanta y se interesan mucho más, se les quedan hasta los detalles de la clase….

      • Estimada Carmen, no sabes cuánto de verdad tiene lo que dices, pues yo lo pongo en práctica en mis cursos, que no son pocos, y siempre da resultado.
        Gracias por tu aportación.
        Besos

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