¿Palabra escrita “versus” palabra hablada?

com. oral y escritaHace unos días participaba en una estupenda e interesante conferencia a cargo de un gran experto en oratoria moderna –como reza su tarjeta- y formador al mismo tiempo, cuyo nombre no voy a mencionar porque no le he pedido permiso (aunque seguro que no tendría inconveniente si se lo pidiera) y, cómo no, durante la charla yo puse mi granito, en este caso, de cal cuando defendí la comunicación escrita.
Me explico. Este experto en oratoria defiende, y así lleva fundamentándolo durante años a cuanto ministro o ministra de Educación tiene a bien escucharle, incluir como materia obligatoria la enseñanza de la correcta comunicación oral en el sistema educativo actual. A lo cual yo añadí que igual de importante es la enseñanza de la buena comunicación escrita; mi ya amigo replicó, en aras del buen debate, que las personas siempre hablan, pero no siempre escriben; y yo, por no quedarme a la zaga –y porque una se pica sola, todo hay que decirlo-, le contrarepliqué asegurando que hoy en día cualquier persona escribe, aunque sea un simple wasap. Mi madre, de 82 años a la sazón, no lo hace, pero os aseguro que muchas de sus amigas de la quinta se comunican ya por wasap con sus compañeras e hijos. Esto por poner un caso extremo, pero que tire la primera piedra quien no utilice hoy en día la comunicación escrita en una u otra variante (correos electrónicos, wasaps, blogs, etc.).

Y vosotros, mis amigos lectores a quien tanto debo, diréis que la enseñanza de la escritura en el sistema educativo ya se hace. ¡Claro que se hace!, pero se hace mal y se le da poco valor, en un mundo en el que o sabemos escribir o nuestra imagen se deteriora de forma alarmante. No puedo por menos que reivindicar la correcta enseñanza de la palabra escrita -“esa amiga tan fiel que nunca me engaña”, que reza la canción de El abuelo Víctor de Víctor Manuel (una debilidad como otra cualquiera)-, pues compruebo, cada día, que muchas personas que tienen una, más o menos, buena oratoria, sin embargo, adolecen de errores ortográficos y de sintaxis pobre a la hora de escribir.

Y es lógico, aprendemos antes a hablar que a escribir, y por el camino olvidamos una máxima que es tan verdad como que ahora estoy contando esto: quien escribe bien, habla bien; sin embargo, esta premisa no se cumple al revés. Es decir, la persona que domina la comunicación escrita se defenderá con soltura y riqueza de vocabulario en su oratoria, pues lo habrá adquirido a través de la palabra escrita.

No obstante, la intención de este artículo es reivindicar la buena comunicación oral y la buena comunicación escrita. Ambas se complementan y el dominio de ambas es imprescindible para aquellas personas que quieran hacerse comprender adecuadamente, no solo en el ámbito de su vida laboral, sino en su vida cotidiana, pues cuando hablamos y escribimos con corrección recibimos de los demás respuestas más positivas y logramos que nos comprendan mejor.

GATO CALLEJEROPara resumir: “se me hacen unos cursos de comunicación escrita conmigo y después se me van al lado de mi nuevo amigo y les piden que les ayude a combatir el miedo a hablar en público”, he dicho. O, fuera de broma, simplemente, leed, leed y seguid leyendo; y escuchad y escuchad a quienes tienen cosas importantes que decir.

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