Mi amada Raquel

image111sVolví cada noche a nuestro lugar de encuentro. Te esperé día tras día durante una semana. Me sentaba en la misma mesa que tantas veces habíamos ocupado tú y yo; el camarero ya no me preguntaba qué quería. A veces, entornaba la mirada hacia arriba, como cuando vemos a un loco; otras se compadecía de mí.

Cada día, a la misma hora, en la misma mesa al lado de la ventana para verte llegar. Pero no viniste nunca. Dejaste de coger mis llamadas, dejaste de contestar mis wasaps; ignorabas mis correos electrónicos. Me desesperé y cuando ya no pude esperarte más en el bar, fui a buscarte a tu casa. Sigue leyendo

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