Cuaderno de bitácora del confinamiento (día veinte)

4 de abril, 2020

Dicen, quienes saben de esto, que la poesía necesita tiempo de reflexión y sabiduría para que, un verso, una idea, una palabra o un sentimiento, se convierta en lugar común en el que todos, o muchos, o algunos, al menos, nos reconozcamos.

Dicen que las buenas ideas son aquellas que maduran con el tiempo, como este Tiempo de cerezas tan personal que cada día me acerca a ti, a nosotros, a vosotros, a todos… y en última instancia a mí misma, pues qué es, sino, una forma personal e intransferible de hablar de aquello que me gusta, que me inquieta, que me preocupa o que me ocupa.

Qué es este Tiempo de cerezas sino la forma de mantenerme en contacto con las personas que quiero, que quise y que querré.  Este blog llena vacíos que dejaron las prisas, el estrés, el “perdona, pero ahora no puedo hablar contigo”; el “uffff, tengo una semana muy liada, ya te llamaré cuando pueda”; el “venga usted mañana” de toda la vida.

Dicen, quienes entienden de esto, que la poesía necesita espacio y tiempo, sobre todo tiempo. Y aquí lo tenemos, todo el tiempo del mundo para relajarnos, reflexionar, hablar, amar, sentir… La vida, caprichosa y tornadiza ella, nos ha regalado TIEMPO, en mayúsculas. Se acabaron las excusas, el “perdona, cariño, pero ahora no puedo…”.

Como dice la canción de Aute “no te desnudes todavía”, pues ahora puedo dedicar un momento, o dos, a mirarte, a reconocerte de nuevo, pues había olvidado tu cara de tanto verla sin observarla.

Dicen, quienes de esto saben más que yo, que si nos paramos a contemplar, a meditar o simplemente a pensar, descubriremos un mundo que estaba ahí, pero que hemos dejado de apreciar.

La vida nos ha regalado un momento, un instante (¿qué es esto en comparación con la inmensidad del mar?), para querernos más a nosotros mismos. No lo desaprovechemos, pues una oportunidad así no se volverá a repetir.

Dicen que la buena poesía no se escribe en una hora, ni en un día ni en una semana ni, tal vez, en varios meses. Dicen que la buena poesía lleva toda la vida, porque nuestra vida siempre ha sido poesía (ya lo dijo Bécquer, “poesía… eres tú”), y porque esto que yo hoy escribo, querido amigo, no, no es poesía.

Esto soy yo.

Os quiero.

El tiempo: una reflexión personal e intransferible

dali-reloj-blando-en-el-momento-de-su-primera-explosionEl tiempo. ¿Qué es el tiempo? Según la Real Academia, algunas de las descripciones que da son “duración de las cosas sujetas a mudanza”, “parte durante la cual vive alguien o sucede algo”, “estado atmosférico”, “oportunidad, ocasión o coyuntura de hacer algo”, etc. De todas estas opciones, me quedo con la última que he indicado, es decir, la oportunidad para hacer algo. Me has pedido tiempo, y yo te lo he dado. Te doy (suponiendo que yo pueda conceder tal beneplácito) todo el tiempo del mundo, el mismo que yo me tomo para darme la oportunidad, tener la ocasión y generar la coyuntura de hacer algo digno y significativo con mi vida. Sigue leyendo