¿Qué es Tiempo de Cerezas?

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cereza3Tiempo de Cerezas es el blog de Doris Martínez Ferrero, fundadora y gerente de la empresa Marisma Comunicación y formadora en Comunicación Escrita.

Después de casi tres décadas trabajando como periodista y más de un lustro como formadora en el apasionante mundo de la comunicación escrita, como gestora de contenidos y redactora de textos para webs, blogs y otras plataformas virtuales, entendí que todo este conocimiento, adquirido paso a paso y madurado en el árbol como la buena fruta, debía ponerse al servicio de todas las personas que quisieran conocerlo y que estén interesadas en mejorar, más si cabe, sus conocimientos en el mundo de la comunicación escrita.

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Aquel desconocido

Cuando el avión aterrizó a primera hora en el aeropuerto Norte de Tenerife, la cabeza le estallaba de dolor. Sentía como las sienes le palpitaban,  como si fueran a reventar. No había comido nada desde la noche anterior, y se sentía débil, pero, como siempre le pasaba cuando estaba estresada, triste o feliz, desaparecía la sensación de hambre y no podía probar bocado. Sigue leyendo

Doris Martínez presenta su novela “No te mentiré”, en su segunda edición, en el IEHC de Puerto de la Cruz

La periodista y escritora Doris Martínez presenta su novela, No te mentiré, que ya va por su segunda edición, en un acto que tendrá lugar el martes, 6 de marzo, a las 20.00 horas en el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias  (IEHC, calle Quintana, 18) en Puerto de la Cruz. Sigue leyendo

La mujer del espejo

Eloísa se miró por cuarta, tal vez por quinta vez al espejo. Se sentía envejecida. Tres meses, solo habían pasado tres meses, y de repente parecía que fuera toda una vida.

No, le dijo Eloísa a la mujer que se reflejaba en el espejo, tú no eres yo. Yo soy fuerte, yo no sufro, yo no lloro nunca. Sin embargo, tú eres una llorona, eres débil, pusilánime. Llevas semanas llorando como una niña chica a la que han quitado su juguete más preciado.

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La inspiración y el amor

RMS_M_240 - Inger på Stranden_1889Supe que había dejado de amarle cuando no pude escribir ni una sola palabra más sobre aquel amor. Él había inspirado cientos y cientos de palabras que habían brotado de mi excitada imaginación, dando pie a varios relatos, algunas poesías cursis y a un libro en el que la ficción se hermanaba con la realidad.

Había escrito para él,  por él, about him,  que diría ahora que le daba intenso al inglés,… pero un día todo se acabó. Primero pensé que aquello era momentáneo,  un paréntesis en mi desaforada imaginación,  el descanso del guerrero. Pero pasaron los días, y luego las semanas, y la inspiración no volvió.

No fue por su actitud, unas veces caprichosa y otras, errática. No fue porque siempre me vedara una palabra cariñosa o un gesto tierno, que se quedaba a mitad de camino cuando la contención ya no le alcanzaba. No fueron los días que estábamos sin vernos, que hacían que mi necesidad de verle aumentara, y contara hasta las horas en una suerte de locura que a poco se trastocaba en la nada.

Ni tan siquiera le dejé de amar cuando la cobardía se hizo carne en él, cuando se escondió tras un silencio atronador, que decía más que sus palabras. Ni cuando me escribió frases hechas sin sentido ni contenido. No le dejé de amar cuando, un día, sin necesidad se mostró ruin y cruel. Y luego se avergonzó, y se retiró.

Pude haberle dejado de amar en todos aquellos momentos, como le amé cuando me hacía reír, cuando me hablaba con cariño, cuando me hacía el amor con pasión y locura.

Pude dejar de amarle cuando se trasmutó la verdad en mentira; la entrega en vergüenza; el amor en oprobio; la valentía en cobardía; la honestidad en mendicidad. Pude dejar de amarle cuando supe que nunca sería mío, o cuando me dijo que nunca me amaría.

Pero incluso entonces, con el corazón roto y la razón confundida, aún entonces seguí amándole.

Dejé de amarle porque se me agotó la inspiración, el motor que daba vida a aquel amor.

Dejé de amarle en el mismo momento que puse punto y final a estas últimas palabras.

 

No encuentro por ningún lado tus palabras

 

 

 

 

 

 

 

 

No encuentro por ningún lado tus palabras

Que me abran camino hacia tu morada

Que me acompañen en la noche esmaltada

Que me indiquen que no estoy equivocada.

 

No encuentro por ningún lado tus palabras

Sin embargo, me llenas cada día de gestos,

De risas y de silencios que hablan.

 

No encuentro por ningún lado tus palabras

Porque el día que nos conocimos

Sin hablar, todo lo dijimos.

 

No encuentro por ningún lado tus palabras

Porque la esencia del amor es callada

Roza el alma como el viento sobre el agua

Acaricia mi rostro como alas de mariposa

Reposa en mi corazón caprichosa.

 

No encuentro por ningún lado tus palabras

Se esconden cuando las llamo

Se muestran en tu mirada

Se encuentran en  la distancia

Y se juntan con los silencios de tu alma

Para escribir tu verdadera balada.

No encuentro por ningún lado tus palabras.